20 de junio de 2010

OTEIZA

Hace no mucho tuve la oportunidad de ir a conocer una exposición de Oteiza de la mano de una historiadora del arte. En su día no escribí sobre ello porque me encontraba redactando un concurso de arquitectura; pero a pesar de estar inmersa en otras ideas, me produjo un intensa reflexión; recordando aquella que empecé en la facultad mientras me obligaban a dibujar y medir con precisión sus cajas metafísicas, para después recontruirlas con el mismo trozo de papel recortado.

La desocupación espacial: la escultura de Oteiza no trata de la forma de las cosas, sino de esos vacios – espacios en su interior y alrededor – que toman protagonismo frente a los volúmenes.


Precisamente Oteiza pasa con un salto de una escultura masiva a definir el vacío y “el negativo de la masa”; ahí nace su genial laboratorio experimental. Quizá pensó que lo verdaderamente importante es el vacio donde nos movemos y vivimos. Las habitaciones de una casa son el vacio generado por la paredes. No vivimos en la piedra. Quizá por eso, el concurso de arquitectura que estaba redactando se basaba en “la vida en torno a dos patios” como un lugar en torno al cual de ordenan y generan actividades.

Treinta radios lleva el cubo de una rueda; lo útil para el carro es su nada (su hueco). Con arcilla se fabrican las vasijas; en ellas lo útil es la nada (de su oquedad). Se agujerean puertas y ventanas para hacer la casa, y la nada de ellas es lo más útil para ella. Así, pues, en lo que tiene ser está el interés. Pero en el no ser está la utilidad.” Lao-Tse






15 de junio de 2010

de elsa punset y el blog: www.inteligenciaemocionalysocial.com

Un interesante artículo de Elsa Punset sobre neurociencia y arquitectura:


"El cerebro humano se conformó hace unos tres millones de años para vivir en la sabana, rodeado de luz, cielo y naturaleza. Parece que lo hemos olvidado, pero la vida no nos programó para vivir encerrados en espacios reducidos, diminutos, alejados de la vida natural. Acabamos así por las presiones sociales y económicas imperantes… y pagamos un precio por ello. ¿Cómo percibe nuestro cerebro los espacios en los que vivimos actualmente? ¿Cómo afectan a nuestro ánimo o a nuestro rendimiento? ¿Hay una relación entre cerebro y espacio?

La neuroarquitectura es una disciplina emergente que en Estados Unidos, que cuenta incluso con una Academia de Neurociencia para Arquitectura. Empieza a arrojar indicios interesantes para ayudarnos a comprender cómo el hábitat en el que vivimos afecta a nuestra salud física y mental. No se trata sólo de intuir que el color o el espacio tienen un impacto sobre nuestro estado de ánimo. Se trata de ir un paso más allá e indagar sobre qué efecto específico tienen los espacios sobre el estrés, las hormonas y el tipo de pensamientos que generamos. Actualmente se está investigando la relación entre espacios amplios y pensamiento creativo; sobre el poder misterioso de la naturaleza para estimular tanto la concentración, como la curación de las personas tras una enfermedad; o sobre el impacto de los edificios y muebles con ángulos afilados sobre la amígdala, implicada en los procesos de defensa y agresión del cerebro. “Se trata de considerar cómo cada aspecto de un entorno arquitectónico podría influir sobre determinados procesos cerebrales, como los que tienen que ver con el estrés, la emoción y la memoria”, dice Eve Edelstein, Ph.D., profesora asociada de la NewSchool of Architecture & Design en San Diego.


Desde hace unos años, está surgiendo tanta información que algunos arquitectos denominan esta etapa el nuevo Renacimiento de las ciencias del diseño y la arquitectura. Libros como Inquiry By Design: Environment Behavior/Neuroscience in Architecture, Interiors, Landscape and Planning de John Zeisel, indagan en el campo de la neurociencia para describir el impacto de los edificios y de los espacios en nuestras vidas. Se trata de conocernos por dentro, para lograr concebir edificios y espacios en consonancia con nuestro bienestar no sólo físico, sino también mental.


De entrada, algo si está muy claro: fabricamos más oxitocina y serotonina, relacionadas con la relajación y el disfrute, si nuestros entornos son agradables. Resulta dudoso que el tipo de diseño que llevamos años aplicando a nuestros hogares, escuelas, hospitales o residencias para la tercera edad, por mencionar algunas de las que han sido más castigadas por la falta de espacio y la negación de la necesidad de cualquier elemento de belleza formal, ayuden a las personas que las habitan a sentirse mejor. ¿Cuántos de nosotros vivimos en espacios que reflejan nuestras necesidades vitales, nuestros sueños?


Debemos ser racionales y pragmáticos, sin duda, pero sólo hasta un punto, y sin perder de vista que los elementos arquitectónicos de los distintos espacios, públicos y privados, afectan los ánimos y la forma de pensar de sus moradores. Aunque esto siempre se ha tenido en cuenta para el diseño y construcción de los grandes monumentos, se ha denegado en la vida diaria de la mayoría de los humanos, sobre todo en estas últimas décadas, tan volcadas en la supervivencia de lo físico y en el abandono de lo emocional. Se trata pues de descubrir y reconocer de forma consciente el impacto, positivo o negativo, del espacio que nos rodea en nuestras vidas, en nuestra creatividad, en nuestros ánimos. Tenemos derecho a exigir que nuestros hábitats privados y colectivos reflejen y estimulen lo mejor que llevamos dentro. "




Para hacer meditar a todos los involucrados en construir "las cuevas de la humanidad".
La foto es de la vivienda particular de Glenn Murcutt ganador en 2002 del premioo Pritzker.

13 de junio de 2010

Hoy el blog se va por lugares de protesta



Vivo en un lugar en el que el clima que le ha tocado vivir no es muy fácil para almas que se cargan con la luz de sol, como la mía. Nunca pensé que el clima fuera algo tan importante para mí. Y es que las civilizaciones, desde tiempos inmemoriables, han adaptado sus necesidades al clima y al lugar donde se encontraban.


Y yo me pregunto: ¿por qué aquí no lo hacen? Quienes han diseñado la ciudad y por lo tanto, han influido activamente en las actividades de las personas que la habitan, han sido ciertos personajes anónimos siempre con el fin de enriquecerse. Pero la culpa no es de ellos, la culpa es de los gobernantes que lo permiten o que no ofrecen las alternativas posibles.


Me explicaré con varios ejemplos: llueve durante tres días sin parar, se nos olvida que es junio y creemos que hemos hibernado durante el verano: ¡oh dios mio!... y hemos vuelto al invierno.


Las familias llevan a sus niños a jugar a los columpios de los centros comerciales. Si en este lugar llueve tanto, ¿cómo es que las autoridades no diseñan espacios donde los pequeños habitantes puedan jugar a sus anchas, intercambiar cromos o dar unas patadas a un balón sin tener que mojarse hasta los huesos? Por suerte, tenemos una librería que ofrece cuentacuentos los sábados tarde.


Cuando llegué a esta ciudad había varios edificios en el centro destinados a ser teatros. Incluso recuerdo que algunos habían habilitado sus salas para ser salas de cine. Hoy, varios años después, demuelen o sustituyen esos viejos teatros por hoteles y ya casi no quedan salas de cine en el centro de la ciudad. Por suerte, tenemos algún privado que monta su pequeña salita donde ofrece películas alternativas.


Pasear por la ciudad mientras llueve es complicado, existen pocos sitios donde resguardarse del agua y del viento. Esperar a que pase de llover a chispear es complicado en un lugar en el que las aceras son estrechas, no existen soportales y el privado nos ofrece cafeterías malolientes llenas de humos de tabaco y frituras.

No quiero aquí criticar al privado, sino hacer llegar mis plegarias a la administración, pidiendo un diseño adaptado a las condiciones climáticas, lugares y estrategias pensadas para vivir con y a pesar del clima. Sólo así, poniendo la ciudad a disposición de las personas, la urbe se volverá más humana.


¡¡MÁS GALERÍAS!! ¡¡VIVA EL EFECTO INVERNADERO!!!




12 de junio de 2010

LONDON FESTIVAL OF ARCHITECTURE

Londres está en plena efervescencia creativa (¿y cuándo no?) y se deja percibir en cada tinglado que monta. Dentro del Festival hay un montón de actividades interesantes; desde la apertura de estudios hasta paseos en bici para ver arquitecturas. Yo me dedicaría en cuerpo y alma a “love your street”, donde profesionales y habitantes se unen para revalorizar el lugar donde viven. En su página web (lfa2010.org) lo ilustran así de bien con una pintura de Banksy



Como última entrada, decir que por estos días Jacques Cousteau habría cumplido 100 años. Ojalá me hubiera enseñado a bucear...aprenderé de todas formas para ver el fondo del mar sin miedo.
The impossible missions are the only ones which succeed” JC

11 de junio de 2010

PHOTOESPAÑA 2010: EL TIEMPO


El tema central de este año es el TIEMPO. Si nos ponemos a pensar en la relación extraña que une el tiempo y la fotografía estaríamos horas pensando sobre ello; al menos es lo que me ha ocurrido a mí. Dos cosas que incialmente son contrarias se entrelazan en la disertación una y otra vez.

Tomas una fotografía porque intentas guardarte ese momento irrepetible, porque tomas apuntes de la realidad que te rodea, porque no quieres perderlo. En mi caso, que tengo muy mala memoria, a veces creo que si no tuviera fotografías no recordaría la mitad de lo que me ha ocurrido. Necesitamos memoria (“el olvido está lleno de memoria” que decía Benedetti). Algo que transporte por unos segundos tu alma al estado imaginario-pasado. Pero en realidad se pierde, la sensación del recuerdo es real, pero no lo ocurrido, ya no.

Desde Harold Edgerton que fotografió lo que nuestros ojos no son capaces de ver al detalle por la velocidad a la que sucede:



pasando por la relación intensa entre la fotografía y el cine a través del tiempo (¿qué es el cine sino una serie de fotografías mostradas una tras otra muy rápidamente?)




por Isabel Muñoz (http://www.isabelmunoz.es/),


por Moholy Nagy al que yo sólo conocía como “el hombre que pintaba por catálogo”(...una larga historia de clases de historia del arte...).

En fin, que este año el tema viene cargadito y habrá que hacer una parada laaaarga en Madrid, cuando aprieta el sol.

ARQUITECTURA: MÁS POR MENOS




Hoy es el último día de un Congreso que se prometía muy interesante... con sólo mostrar los ponentes se sabe:
Alejandro Aravena, David Chipperfield, Víctor López Cotelo, Jacques Herzog, Carlos Jiménez, Diébédo Francis Kéré, Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal, Giancarlo Mazzanti, Rahul Mehrotra, Mohsen Mostafavi, Glenn Murcutt, Renzo Piano, Sauerbruch Hutton, Mark Wigley y Salovj Žižek.
Ni uno que no merezca la pena ser escuchado con atención...