23 de mayo de 2009

Proyectos X Clase Magistral de Rafael Moneo




Ayer volví a sentirme estudiante, clase de proyectos, llega el profesor y explica edificio con sus vacíos, sus fachadas, sus límites, sus funciones; explica teoría de arquitectura. Se percibe con claridad cuando un arquitecto ha sido profesor. También cuando lo ha hecho (si lo ha hecho) fuera de España. Y creo que sería obligatorio ir a una de estas clases, al menos, una vez al mes.




De Moneo no sabía que trabajó con Jorn Utzon (Jorn Utzon!!!). Y aunque es muy cierto que no comulgo con muchas de las soluciones que ha elegido a lo largo de su carrera para algunos edificios, no dejo de admirar la claridad de planteamientos respecto a la comprensión de los lugares donde ha tenido que proyectar.
Ayer conocí las entrañas de varios edificios que no conocía: nueva biblioteca de la Universidad de Deusto en Bilbao, nueva sede de la escuela de artes y oficios de Rhode Island, edificio para la clean-room y laboratorios de física-biología en la universidad de Harvard en Estados Unidos, edificio de laboratorios para la universidad de Columbia, también en el mismo país; y por último, rehabilitación y museo de estudios romanos en Cartagena, Murcia.
Nos invitó humildemente a visitar su proyecto en Cartagena, con el cual, recordé que el “gurú” del Restauro de mi facultad en Roma explicó ese proyecto como ejemplo de respeto e integración. También quiso quedar por encima de Foster y Herzog & DeMeuron, quién sabe si tiene la espina clavada del Premio Príncipe de Asturias recientemente concedido a “Sir Norman”; diciendo que aunque han competido para los mismos edificios, al final, el edificio debe ser útil... No conozco el empeño de los otros dos participantes en las competiciones a las que se refería, así que mejor no hacer caso de esos alardes.
Ayer también, el arquitecto Rafael Moneo también vino a Santander a firmar el comienzo de las demoliciones del actual edificio para el Gobierno de Cantabria. También hizo una reseña en su discurso sobre este nuevo edificio que, como siempre, ha tenido que ir transformándose debido a los impedimentos de propios y ajenos al proyecto.
Como columna vertebral de su discurso quedó patente que los condicionantes (a los que en ningún momento denominó problemas) son un acicate para la arquitectura; a través de los cuales y conjungándolos con las respuestas debidas a las ideas y al conocimiento de la arquitectura; los proyectos se desarrollan. Las ideas primeras se van construyendo en el papel hasta que se pueden materializar en el territorio.
El primer condicionante (y el más importante), siendo el origen de toda actuación de RM, es el entorno. El primer curso de proyectos en mi ex-escuela se basaba en explicar un entorno. No planteamos ni siquiera una respuesta. “Sólo” debíamos conocer el lugar. Las gentes, los colores, la vegetación, la historia, el comportamiento, las necesidades, los “otros”... ¿Y por qué muchos se dedican únicamente a mostrar su identidad? Naturalmente, porque también es cierto que en la escuela de arquitectura también te inculcan una actitud pedante y prepotente frente a cualquier “crítica”: el punto más debil de nuestro trabajo. Por esta razón, al final, siempre acabamos ensimismados en nuestros gestos, no escuchando, no pensando, no interesados en el lugar.
Críticas aparte, me gusta la actitud de artesano que toma Rafael Moneo. De ir perfeccionando un trozo de madera hasta convertirlo en un objeto cargado de sentido y conocimiento, en algo que sea respuesta a un problema.

Y aquí, algunas de las obras de Moneo que admiro y de las que aprendo:


Museo Romano de Mérida





Auditorio Kursaal de San Sebastián

(foto de Jesus Granada)


Rehabilitación del Teatro Romano y Catedral de Cartagena


Por cierto, Rafael Moneo, entre otros, tiene el Premio Pritzker de Arquitectura de 1996
http://www.pritzkerprize.com/laureates/1996/bio.html