25 de enero de 2009

ALVARO SIZA


El viernes 23 de enero de 2009 descubrí a un arquitecto nuevo para mí. Conocía, claro está, su nombre y sus proyectos, nunca se me había presentado tan seductora su obra. Un simple video con imágenes con poco movimiento a ritmo de Satie, en un lugar lleno de niebla.En él, coincidían dos construcciones, una antigua y la otra moderna en perfecta armonía. Sin personas caminando entre la niebla… Es curioso que los arquitectos nunca fotografiemos la arquitectura con sus habitantes. Esta vez la niebla era la protagonista indiscutible. Se adaptaba perfecta a cada rincón, a cada detalles de una arquitectura que parecía sencillamente perfecta. Dicen (como siempre se oye antes a los criticones que a los que realmente saben de algo, por cierto, ¿dónde están éstos?), dicen que tanta pureza esconde unos errores constructivos garrafales. Desde luego no los ví, y no los iban a poner en un documental cuyo protagonista es el propio autor. Pero lo que sí se veía de manera real y sin artificios photoshoperos es la sencillez.

Álvaro Siza es un hombre que piensa de esta manera:
“El trabajo del arquitecto es una respuesta al espacio, que demanda, y también una pregunta: cómo transformarlo”.
Ésta frase me gusta especialmente porque echa por tierra un montón de chorradas que nos decimos los arquitectos (unos a otros…porque los demás no nos entienden). A la cabeza de la lista de estas tonterías está el hecho de que algunos creen a ciencia cierta que “creamos espacios”. La Real Academia de la Lengua define espacio como (acepciones relacionadas):
1.- Parte que ocupa cada objeto sensible 2.- Capacidad de terreno, sitio o lugar 3.- Distancia entre dos cuerpos 4.- y la más general: extensión que contiene toda la materia existente.
No más comentarios al respecto…
Según mi punto de vista, el trabajo del arquitecto es un trabajo de servicio a la sociedad, al ser humano. Otra de las cosas que piensa Siza es:
“Si se ignora al hombre, la arquitectura es innecesaria”.
Porque si no lo hacemos por y para el hombre, ¿para quién lo hacemos? No me gustan los arquitectos que trabajan para sí mismos, sin mirar a su alrededor, sin saber para quién, dónde, cómo…
Álvaro Siza utiliza materiales clásicos, comunes, humildes y los pone en el lugar que corresponde. Me gusta indagar la cultura de cada lugar, la mejor arquitectura es la que se ha hecho durante toda la historia, empezando por la caverna. La arquitectura clásica me da las respuestas que mis coetáneos me robaron. Me gustan tanto los detalles como las chimeneas, las fresqueras, las galerías del norte, los patios del Sur, los invernaderos, los jardines, los árboles precisos para cada clima específico, las hojas que dan sombra en verano y desaparecen en invierno para dejar pasar la luz… Al final es mejor desarrollar las cosas sencillas, con un toque de tecnología para mejorar el rendimiento. Pero creo que la tecnología no puede dominar la vida, ¿y si un día no llega la electricidad? ¿Cómo vas a vivir en tu casa?
Hoy estoy de rollo “brutalista”…